Dios nuestro, no te pedimos un mundo sin peligro; te pedimos tu sombra dentro de él.

El Salmo 91 de protección

Aquí están las promesas de amparo del salmo, para orarlas — y también, dicho con el mismo cuidado, lo que esas promesas no firman.

Para qué sirve esta oración

Para el miedo, en todas sus formas: enfermedad, viajes, peligro nocturno, amenazas que se ven y amenazas que no. Matthew Henry veía el salmo obrando sobre dos clases de miedo a la vez: la sabiduría te guardará de tener miedo sin motivo, y la fe te guardará de tener un miedo desmedido. Orarlo no cambia la disposición de Dios a proteger; cambia el lugar donde tú has decidido pararte mientras pasa el peligro.

Las promesas, para orarlas

Del lazo, de la peste, de la flecha

Lee y detente donde el salmo toque tu miedo de esta semana. Ahí conviértelo en petición.

Salmo 91:3-8 · Nueva Versión Internacional Solo él puede librarte de las trampas del cazador y de mortíferas plagas, pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. Su verdad será tu escudo y tu baluarte. No temerás el terror de la noche ni la flecha que vuela de día ni la plaga que acecha en las sombras ni la peste que destruye a mediodía. Podrán caer a tu lado mil y diez mil a tu derecha, pero a ti no te afectará. No tendrás más que abrir bien los ojos para ver a los impíos recibir su merecido.

La casa, los ángeles, el camino

Estos versículos amparan lo cotidiano: el hogar y los pasos. Nómbralos al orar.

Salmo 91:9-13 · Nueva Versión Internacional Ya que has puesto al Señor por tu refugio, al Altísimo por tu protección, ningún mal habrá de sobrevenirte, ningún desastre llegará a tu hogar. Porque él ordenará que sus ángeles te protejan en todos tus caminos. Con sus propias manos te sostendrán para que no tropieces con piedra alguna. Aplastarás al león y a la víbora; hollarás al cachorro de león y a la serpiente.

Los límites honestos de la promesa

Este salmo se ha usado como amuleto, y no lo es. Sus imágenes prometen amparo, no un mundo sin peligro: el mismo libro de los Salmos está lleno de justos que sufren, y la respuesta de Dios al final de este capítulo promete compañía en la angustia — no su ausencia. Quien lo ora con honestidad confía su seguridad a Dios sin exigirle un calendario ni un blindaje, y vuelve a orarlo cuando el miedo regresa.

Por eso la distinción de Henry importa tanto en esta página: hay temores que la prudencia disuelve y temores que solo la fe puede sostener. El salmo trabaja sobre los dos, pero no convierte al que ora en alguien intocable; lo convierte en alguien acompañado.

El amparo se entiende mejor con el salmo entero a la mano: Descarga gratis la App de la Biblia.